LMA 3

LMA 3
La vida que habían vivido hasta ahora había sido peligrosa pero nunca se sentaron a ver lo que sucedía, sino que participaron activamente en todo ello. Ahora tenían que reconstruir sobre las cenizas de la tristeza y de la pérdida, y para poder seguir tenían que comenzar todo de nuevo. Nunca nada sucede como suponíamos o como teníamos previsto pero siempre el universo nos brinda una nueva oportunidad. La vida les había dado mil razones para llorar pero ahora se disponían a encontrar otras mil para reír, debían dejar descansar a los que se habían ido pero siempre tendrían un lugar en el recuerdo y en el corazón de todos, y disponerse a comenzar… Una nueva vida

viernes, 11 de julio de 2014

Cap. 25 Lo que sucedió mientras no estabas…



Giulian se quedó en el Salón sin poder creer que Samantha se hubiese ido. Todo ese tiempo esperando para hablar con ella y se había marchado. Con un profundo sentimiento de pesar, se sentó en el sillón y se quedó contemplando el Dver. Ni siquiera notó que Dan entraba y se sentaba frente a él guardando silencio porque no quería interrumpir los pensamientos de su amigo. Algo decididamente importante estaba preocupándolo. En ese momento Amy entró al salón y miró con extrañeza la actitud de ambos hombres, en todos los años que llevaba de conocerlos no recordaba haberlos visto juntos y en semejante silencio, porque ellos eran alborotadores por naturaleza.

-         ¿Se puede saber qué les pasa?  -- preguntó y ambos se sobresaltaron al escucharla

-         Nada -- se apresuraron  a contestar los dos  --  ¿Vas a alguna parte? -- preguntó Dan al verla dirigirse al Dver.

-         Voy a casa de los McKenzie, quedé con Anne en pasar hoy temprano por allá. Quizá me quede a comer con ellos.

Se despidió de ambos y se marchó en el momento que Iván entraba al Salón.

-         Giulian te estaba buscando, necesitamos…  --  se detuvo al ver que Dan estaba con él y le hacía una pregunta en ese momento

-         ¿Qué te pasa Giulian?

-         ¿Sabes a dónde fue Sam o si va a tardarse mucho?  --  preguntó a su vez Giulian

-         Se fue de vacaciones   --  contestó observándolo con atención

-         ¿De… vacaciones? ¿A dónde? ¿Sola? ¿Qué sucede con los niños?

-         Sí, de  vacaciones, a dónde no sé, y no, no se fue sola, se fue con Casander, su novio.

-         ¿QUE? ¿Te has vuelto loco? ¿Cómo pudiste permitirlo? ¡Es tu hija, por todos los cielos!

-         Giulian  --  intervino Iván

Pero él hablaba, caminaba y prácticamente se arrancaba el cabello sin prestarle atención. Dan observaba la reacción exagerada de su amigo y decidió que aquí estaba sucediendo algo y estaba decidido a averiguarlo.

-         Giulian  --  dijo sujetándolo por un brazo  y mirando a Iván  --  ¿Díganme qué está pasando? ¿Qué es eso que ustedes saben y yo no?

-         ¿De qué hablas?  --  preguntó Giulian

-         Mientes muy mal Giulian. ¿Olvidas que te conozco como a mí mismo? Yo tendría que ser muy tonto para no darme cuenta de que me están ocultando algo.

-         Giulian, yo tampoco estoy muy seguro de lo que te sucede,  he querido hablar contigo y me has evitado,  pero ya no puedes esconderte más  --  le dijo Iván

-         Dan…  -- comenzó Giulian ignorando a Iván, pero Dan no lo dejó continuar

-         Es mucha casualidad que ayer cuando Samantha te vio, se haya puesto pálida, que anoche salieras de su habitación hecho una furia y ella quedara llorando a mares. Tú sabes algo relacionado con Samantha y me lo vas a decir ahora mismo.

-         Dan…

-         No Iván, ya estoy cansado de todo esto, me dijeron que los querían como a sus propios hijos, de modo que tienen que saber qué demonios es lo que sucede y no me lo quieren decir

Giulian escuchaba la discusión a medias. Su mente frenética estaba invocando imágenes que le producían un dolor casi físico. Sam en brazos de ese hombre. Tenía que haberlo matado cuando tuvo la oportunidad. ¿Sería posible que ella en realidad se hubiera enamorado de “ese”? No, no podía creer aquello. Pero entonces… ¿por qué se iba con él? La otra parte de su cerebro trataba de escuchar lo que le decían Iván y Dan, pero era incapaz de encontrar algo que decirles.

-         ¡Por los Tesoros del Gran Druida, Giulian!   --  le dijo Dan, sacudiéndole el brazo  --  ¡Contéstame!

-         Dan, yo no…

-         No me digas que  no lo sabes   --  trató de calmarse y siguió  --  Escúchame, yo no estoy feliz de que se haya marchado con su novio, ni  siquiera estoy seguro de que lo haya hecho. Quiero ayudar a mi hija pero no sé cómo  hacerlo. Estoy seguro de que Samantha antes de comenzar su relación con Casander estuvo involucrada en otra relación y que esa otra relación le hizo mucho daño, pero me he encontrado con un muro de silencio alrededor de eso. Danny y Gail, o en verdad no lo saben o no me lo quisieron decir. Yo confío en ustedes tanto que les confié a mis  hijos  --  hizo una pausa y miró a Giulian  --  Ayúdame ahora Cray

Giulian sentía que el mundo se cerraba a su alrededor. Cada una de las palabras de Dan se le clavaban como flechas ardientes. Claro que él sabía lo que pasaba, pero… ¿cómo le decía a su amigo, a su hermano, que él era  el motivo del sufrimiento de su hija? Cuando se atrevió a mirar a Dan a los ojos, se sintió el hombre más desgraciado del planeta al ver lágrimas en los ojos de su amigo.

Mientras que Iván tuvo que hacer un enorme esfuerzo para no lanzar un grito, porque mientras Giulian estaba debatiendo consigo mismo, él forzó el acceso y pudo verlo todo. Vlad había tenido razón y él era el mayor de los imbéciles, primero por no haberlo notado,  segundo por haber comenzado a sospechar y no haberse esforzado en encontrar a Giulian, y tercero por haber dejado pasar tanto tiempo antes de hablar con él.

-         Dan siéntate  --  dijo Giulian  --  lo que voy a decirte es una de las cosas más difíciles que he tenido que decir en mi vida.

-         Lo sabes, yo tenía razón  --  dijo Dan  --  ¿Quién le ha hecho esto a mi hija? ¿Quién es el hombre que le ha destrozado la vida de esta manera?

Iván estuvo a punto de impedir que Giulian dijese nada, porque él sabía perfectamente cuál sería la reacción de Daniel. Sin embargo, la lealtad a ambos le impidió intervenir y ya era hora de resolver aquello. Giulian miró a Dan y respiró profundo.

-         Ese hombre…soy yo   --   dijo con resignación.

Por mucho que Dan se hubiese preparado para escuchar cualquier clase de barbaridad de ningún modo estaba preparado para lo que acababa de oír y desde luego no de quién lo había escuchado, así que miró a Giulian como si éste se hubiera vuelto loco.

-         ¿Has perdido la razón? ¿Qué es lo que  has dicho?   --   preguntó, pero con la creciente sensación de que era cierto.

-         Quisiera decirte que no, pero en cierto modo así es. Perdí el juicio Dan, no tengo justificación posible. Yo, el gran cazador, resultó cazado por una criatura.

Ahora el que perdió la razón fue Dan, pero seguía siendo uno de los  Arzhaelíes más hábiles, con un movimiento rápido levantó su Athame, le lanzó un potente rayo a Iván con intención de inmovilizarlo y no se detuvo a ver la magnitud del daño que podía haberle causado con el golpe que se dio,  sino que tirando el Athame de cualquier manera, se volvió hacia Giulian.

-         ¡ERES UN BASTARDO DESGRACIADO!   --  gritó a todo pulmón --  ¡YO CONFIE EN TI Y TÚ…  TU…ES UNA NIÑA…! ¿COMO PUDISTE? ¡ESTUVISTE EL DIA DE SU NACIMIENTO! ¡LA ACUNASTE EN TUS BRAZOS!…ERAS MI HERMANO Y ELLA ERA MI HIJA  ¡MALDITA SEA!

Y perdiendo por completo el control se le fue encima y le dio un puñetazo en pleno rostro, pero como no le parecía bastante le dio otro que le partió el labio. Giulian  ni siquiera levantó las manos para defenderse y ciertamente Iván estaba imposibilitado de hacerlo. El próximo golpe dio en su ojo y cayó de rodillas. Cuando Dan le arreó un fuerte puntapié en las costillas, sintió como éstas se quebraban. Dan sentía que la sangre le hervía en las venas  pero… ¿qué estaba haciendo? Se había liado a golpes como un vulgar vagabundo, de modo que recogió su Athame y lo apuntó directo  al corazón de Giulian que permanecía de rodillas y con el rostro ensangrentado.

-         ¡Daniel!  --  exclamó Iván que miraba con impotencia lo que sucedía y pensaba angustiado en lo que podía suceder

-         ¡Defiéndete!   --   le dijo sin prestar atención a Iván   --  ¿O es que también eres un cobarde?

-         No

-         Si voy a convertirme en un asesino, no quiero hacerlo con un hombre de rodillas ¡LEVANTATE!

-         No lo haré   --  contestó Giulian

-         Hazlo o te juro que voy a matarte aunque estés desarmado y de rodillas.

-         Hazlo Dan, hazlo de una vez   --  dijo sin ánimo

-         ¿Por qué habría de complacerte? ¡Levántate! ¿Qué esperas? ¿Por qué no te levantas para morir como un hombre?

-         Porque… yo la amo  --  dijo levantando la mirada hacia su amigo --   y desde que me marché con intención de no volver, estoy muerto.

Dan se quedó de piedra, miró la cara ensangrentada de Giulian, las lágrimas que habían abierto un surco en la sangre y sintió que el mundo se le venía encima. En su cerebro se repetían esas tres palabras en una especie de eco interminable…”yo la amo”…”yo la amo”…”yo la amo”

El mundo se detuvo, el cerebro de Dan era un caos. Esto no podía estar pasando, era una pesadilla. ¿Giulian y su hija? ¡Ella era apenas una niña! Las palabras que Sam le dijo un día salieron a flote desde algún rincón de su memoria…“Simplemente no funcionó, él no me consideró…¿cómo decirlo? Suficientemente mujer”

Entre tanto Iván había cerrado los ojos y unas incontenibles lágrimas rodaban por sus mejillas.

Dan soltó el Athame, se dejó caer en un sillón y se tomó la cabeza con ambas manos. Su hija estaba quien sabía dónde, sufriendo, sola, porque ahora estaba más que seguro de eso, y él había estado a punto de matar a su mejor amigo. Las cosas estaban muy lejos de ser resueltas y en realidad todo estaba mucho peor. Levantó la cabeza pesadamente y miró a Giulian. Este todavía estaba arrodillado en el piso con ambas manos sobre la cara evidentemente en un llanto silencioso. Trató de serenarse, caminó apuntó hacia Iván liberándolo de la sujeción pero no se molestó en darle una excusa, aunque Iván no la necesitaba, y después caminó hacia Giulian.

-         Levántate, debemos hablar --   le dijo con voz serena

Giulian se levantó pero prácticamente arrastraba el alma tras él. Se sentó frente a Dan y lo miró mientras Iván los miraba a ambos.

-         Habría dado la vida porque esto no sucediera Dan --   dijo el desdichado hombre --  Los he amado y los he protegido a los dos, pero no tengo  idea de cómo sucedió esto.

-         Me acabas de decir que la amas   --  dijo Dan intentando mantener la serenidad --   ¿Puedes explicarme entonces por qué ella cree que no?

-         Porque fui un cobarde, después de que… -- las palabras se negaban a salir de su boca y Dan se alarmó aun más

-         Tú y ella…es decir…tú

-         No Dan --   le dijo entendiendo de inmediato lo que trataba de decirle su amigo --   no llegó a pasar nada. No la he tocado, no de esa forma, aunque tengo que confesarte que tuve que emplear una gran dosis de autocontrol.

-         ¿Entonces?  --  preguntó Dan cada vez más confundido.
Si entre ellos no había sucedido nada, si Giulian no la había abandonado por no amarla, ¿qué había sucedido?

-         Ya te lo dije, fui un cobarde.

Y comenzó a relatarle todos los acontecimientos acaecidos unos meses atrás. Cómo había huido. Cómo durante todo este tiempo había tratado de borrar lo sucedido porque la culpa lo atormentaba. Cómo y cuánto se había reprochado el haber puesto los ojos en su ahijada. Cómo finalmente había tenido que aceptar que se había enamorado de ella sin darse cuenta. Y por último lo que había pasado la noche anterior cuando había echado de la casa a Casander.

-         Dan, sé que cometí un error  -- dijo --  pero ya es demasiado tarde, tienes todo el derecho a matarme y no te lo impediré, pero la amo, la amo más que a mi vida  --  y luego miró a Iván  -- Perdóname lo que te hice Iván, no tenía ningún derecho…

-         ¿De qué hablas?  --  lo interrumpió Dan mirándolos a los dos, aunque no estaba seguro de poder soportar nada más

Iván quiso restar importancia al asunto pero Giulian le contó a Dan lo sucedido, con lo que este se sintió aun peor.

-         Perdónenme los dos, sé que no es justificación pero como dije la amo con cada centímetro de mi ser y me harías un enorme favor matándome Dan, porque sin ella, no me importa nada más

Iván y Dan lo miraron y vieron no solo sinceridad sino un profundo dolor, conocían lo bastante bien a Giulian, habían pasado casi toda su vida juntos y nunca lo habían visto así. Sintieron pena por él y Dan se arrepintió profundamente de lo que había estado a punto de hacer.

-         No voy a hacer tal cosa  -- dijo sinceramente apenado --  lo siento, perdí el control, pero debes entenderme es mi hija y me he pasado los últimos meses viéndola consumirse. Aún no entiendo, nosotros siempre hemos luchado por lo que  queremos. ¿Si la amas, por qué renunciaste a ella? Me he dado cuenta de que se parece a mí, ella hubiera luchado y el Giulian que conozco también lo hubiera hecho  ¿Por qué la hiciste a un lado?

-         Dan tú no entiendes, me sentí exactamente como me llamaste, un bastardo desgraciado. Al principio ni siquiera sabía lo que sentía, me maldije por haberme atrevido a mirarla como a una mujer. Se trataba de tu hija, la que me habías confiado. No tienes idea del infierno por el que tuve que pasar hasta darme cuenta de que estaba enamorado de ella y en el que he tenido que vivir desde que lo  supe. Quise morir el día que me enviaste aquella carta donde me decías que tenía novio.  Casi perdí la razón el día que me avisaste de las bodas y me dijiste que ibas a ser abuelo, porque no me decías que se trataba de Danny. Créeme, estoy pagando muy caro lo  que hice.

A Dan le quedaban pocas dudas de que fuera así, e Iván con un gran esfuerzo se acercó y le colocó una mano sobre el hombro.

-         Giulian, Vlad lo sabía  --  le dijo y Giulian lo miró con los ojos desorbitados  --  Entre las cosas que me hizo saber antes de… irse --  su voz se quebró pero respiró y continuó  --   me pidió que te ayudase, porque tú no aceptarías lo que estabas sintiendo. Perdóname tú por no haberme dado cuenta de a qué se refería con exactitud, y cuando empecé a sospecharlo te marchaste y no me esforcé en encontrarte.

Giulian pensó en su hermano y deseó ser él quien hubiese muerto. Vlad era feliz, tenía a su esposa y a su hijo, en cambio él todo lo que tenía era un enorme dolor en el corazón.

-         Giulian, recuerda lo último que Vlad te dijo por favor. No renuncies, ella también te ama. 

-         No sé si lo que voy a decir sea lo más sensato --  dijo Dan  --  pero creo que deberías hablar con ella y aclarar todo esto. Aún no sé si puedo hacerme a la idea de que tú y ella…bueno…de que entre ustedes pueda haber una relación, pero amo a mi hija y solo quiero su felicidad.

-         Dan, Sam me echó de su cuarto anoche, ni siquiera quiso verme hoy. Estoy seguro de que no querrá escucharme. Al parecer perdí toda oportunidad, ahora está con ese chico y…

-         No seas imbécil Giulian --  dijo  sorprendiéndolo -- ¿Es que no has estado escuchándome? Samantha no ha sido feliz desde que te fuiste. Esa relación con Casander es una farsa, lo hizo para olvidarte.

-         Pero…pero se fue con él, si no…

-         No creo que esté con él, me apostaría cualquier cosa a que está sola.

-         Lo está  --  aseguró Iván

Un pequeño rayo de esperanza cruzó por los ojos de Giulian y miró a Dan, éste aún estaba visiblemente consternado por lo sucedido pero casi podía ver su cerebro trabajando velozmente para encontrar una solución.

-         Por lo pronto  -- dijo con pragmatismo  -- vamos  a tratar de componerte un poco, no quiero que Amy se entere de nada de esto ¿has comprendido? Por lo menos no aún.

Entre Dan e Iván, cerraron las heridas  del rostro de Giulian y arreglaron las costillas rotas. Dan estuvo exprimiéndose el cerebro buscando una manera de hacer regresar a su hija, pero ella era inteligente, se daría cuenta de cualquier treta y no quería mentirle para hacerla volver. Así que decidió que lo mejor era esperar su regreso pacientemente.

Los días se hicieron eternos y los tres hombres durante la semana de espera tuvieron la desagradable sensación de que Sam estaba en peligro. Iván incluso estuvo a punto de pedirle a Mael que la buscase, pero desistieron de ello. Giulian pasaba casi todo el tiempo en el salón donde estaba el Dver esperando verla regresar y en los últimos dos días antes de su cumpleaños, Dan e Iván se habían unido a la angustiosa espera frente al Dver. Amy  los veía en esas y se burlaba de ellos diciendo que parecía como si Sam se hubiera ausentado durante años.

A pesar de que una pequeña llama de esperanza se había encendido en el corazón de Giulian, otra parte de él parecía querer seguir torturándolo.

-         Amy va a matarme, es su hija, es solo una…
-         Si vuelves a decir que Sam es una niña, te juro que quien va a matarte soy yo  --  le dijo Iván  --  ¿En qué mundo vives Giulian Alexander? Sabes perfectamente que nuestras mujeres dejan de ser niñas a los doce y ciertamente Samantha quizá mucho antes, así que deja de decir estupideces. Y te advierto además que si por tu infantil comportamiento la haces sufrir, igualmente voy a hacerte pedazos, grandísimo cretino

Tanto Giulian como Dan se habían quedado mudos por la sorpresa, porque escuchar al pacífico Iván hablando de aquella manera era insólito, pero aquello solo demostraba dos cosas. La primera, que él podía querer mucho a Giulian pero no estaba dispuesto a permitir que le arruinase la vida a Sam ni que se la arruinase él mismo, porque aparte de lo primero estaba el hecho de que le había prometido a Vlad ayudarlo y así tuviese que sacudirlo, lo haría. Y la segunda, que estaba tan nervioso como ellos dos por la ausencia de Sam.

El último día antes del cumpleaños, cuando Dan e Iván entraron al salón encontraron a Giulian dormido en el sillón.

-         Vamos   --  dijo Dan tocándole el hombro  --  no puede pasar de hoy, mañana es tu cumpleaños.

-         ¿Y qué?  --  preguntó él  --  Dudo que ese sea un buen motivo para volver

-         No seas necio, claro que volverá aunque no sea por ti  --  dijo Dan con muy poca misericordia en opinión de Iván

Era cerca de mediodía cuando Sam apareció  y lo primero que vio fue a tres de los  hombres más importantes en su vida y los tres parecían tremendamente aliviados de verla. La chica se sorprendió de verlos allí como si estuvieran esperándola. Se quitó la chaqueta y avanzó.

-         ¿Qué tal las vacaciones princesa?   --  preguntó Giulian

Sam lo miró casi con odio, porque había que ser muy desgraciado como para estar ahí parado como si nada hubiera pasado.

-         Fantásticas  --  dijo con fingido entusiasmo y se acercó a su padre ahogando un acceso de tos  --   Hola papá.

-         Bienvenida a casa hija  --  y luego de besar a su padre se lanzó en brazos de Iván

-         Te extrañé  --  le dijo

-         Y yo a ti linda  ¿Te sientes bien?

-         Creo que pesqué un resfriado  --  dijo llevándose una mano a la boca para toser de nuevo

-         No me gusta, déjame revisarte bien

-         Luego, primero quiero ver a los niños y  saludar a mamá ¿Dónde está Mael?

-         Eowaz lo llamó y salió temprano pero no debe tardar  --  le dijo Iván

Después de eso salió del salón sin dedicarle ni una mirada más a Giulian. Cuando ya había salido, Giulian miró a sus amigos.

-         ¿Lo ven?  --  dijo con consternación  -- Me odia

-         No seas necio  --  dijo con fastidio Iván  -- no te odia, solo está molesta, está dolida, dale tiempo

-         ¿Dan, hablarás con ella?  --  preguntó

-         ¿Yo?  Por supuesto que no, no pienso meterme. Tú te hiciste esa cama, ahora trata de dormir en ella  --  y diciendo esto salió del salón también

Dan aún no se encontraba demasiado cómodo con la idea de su hija y Giulian, de modo que vería cómo se desarrollaban los acontecimientos y solo intervendría si la sangre amenazaba con llegar al río.


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